El trailer del tan esperado Zelda: Skyward Sword ya está en nuestras manos y, aunque luce muy bien y parece un must have asegurado… le falta algo. Algo que una vez se conoció como innovación (los más jóvenes lectores probablemente no conozcan este término), un brote de aire nuevo que convirtiera un juego nuevo en un juego nuevo, y no simplemente en una secuela que bien podría tratarse de una extensión del anterior. Parece que tengamos miedo a innovar, no vaya a ser que creemos una obra maestra. Y a los fans nos toca resignarnos.
Y no es que me queje por la aparición del nuevo Zelda, soy un entusiasta de la saga; pero hace tiempo que no me brillan los ojos al descubrir las sorpresas del juego. Sí, son buenos (sublimes incluso en algunos aspectos), las historias me maravillan y, a fin de cuentas, es a Link a quien controlamos; parece que poco más se pueda pedir de un juego. Pero, aun así, no hacen más que cumplir las expectativas y asentar más firmemente los precedentes ya establecidos por sus antecesores. Y, lamentablemente, parece que con Skyward Sword van a continuar por el mismo camino