Las reglas de Internet

Internet puede parecer un caótico y vasto territorio que ha crecido más allá de cualquier comprensión humana. Hace unos años ninguno nos imaginábamos Facebook y sus consecuencias. Los cambios desde sus inicios han sido drásticos y, a día de hoy, Internet apenas se asemeja a ese compendio de Webs cargadas de Gifs animados y Marquesinas desplazándose que conocí en mis inicios. Así pues, ¿quién puede entender lo que pasa en Internet hoy en día? Y, aún más, ¿quién puede siquiera plantearse predecir el comportamiento de la más amplia red de información de la historia?

Más allá del comportamiento del individuo en la red, existen unas reglas, leyes y/o máximas que determinan el comportamiento general de la sociedad digital. Curiosamente algunas de estas reglas llevan más de dos décadas vigentes y aún siguen siendo irrefutables. Pero, sin ninguna duda, la más importante de las reglas de Internet es la Regla 34:

Continue reading Las reglas de Internet

El síndrome de Estocolmo


estocolmo

He encontrado esta viñeta en el blog de Mi clon malvado y, la verdad, me ha parecido muy acertada. Últimamente se escucha mucho eso de “por lo menos tengo trabajo”, como si les estuvieran haciendo un favor a sus jefes. El paro se ha convertido en el monstruo que habita bajo nuestras camas. No vemos el día que se acabe esta crisis que nos acecha incansable e insaciable día y noche. Nos ha tocado una época difícil, pero, por lo menos tengo trabajo.

El futuro de la manzana

Por todos es sabido que los de Cupertino son una de las empresas llamadas a dominar el mundo. Pero ¿a dónde les llevará toda esa innovación en sus gadgets? ¿Cómo serán los nuevos iPhone? ¿En qué sector estará la empresa dentro de 30 años? Todas estas preguntas y muchas más, en este curioso vídeo de corte humorístico que acaece un 28 de febrero de 2041.



Test Subject Blue

Test Subject Blue nos ofrece un juego de plataformas cuando menos curioso. Un científico (seguramente loco) tiene que realizar 25 pruebas con una, aparentemente, gota de agua metida en una escafandra y armada con un cañón de plasma. Sé que puede sonar raro, pero los retos que nos plantea nos tendrán entretenidos un buen rato.


juego

Monstruitos gelatinosos naranjas y cañones de energía serán nuestros enemigos. Y, ayudándonos (a veces sufriendo) de los teletransportadores, tendremos que ingeniárnoslas para conseguir la llave que abra la puerta de salida.


continue

Lo mejor es que, al finalizar el juego, nos prometen una segunda parte. Esperemos que llegue pronto.

Las No-Personas

Pobres esperpentos. Reflejos de lo que pudo ser una persona. Entes externos al fluir normal de la vida que transcurre. Ajenos a la realidad. El honor los abandonó al estrechar la umbría mano del poder. El abuso y exceso se convirtieron en sus doctrinas. Y fueron los demás, apenas sombras para sus ojos, quienes sufrieron por sus actos.

Más quiero creer que, en lo hondo de su ser, las oscuras palpitaciones de sus marchitos corazones demuestran la verdad. Verdad que muchos intentan ocultar. Verdad que les corrompe las almas y retuerce sus frágiles sentimientos. Pues saben. Saben que han desperdiciado una oportunidad de ser parte de un todo, ser parte de la sociedad. Saben que han perdido la posibilidad de ser una persona más.


no-personas

Este microrrelato es un reflejo de mis sentimientos hacia todas esas personas que ostentan el poder, todas las personas que manejan el mundo. Y es que, últimamente, han llegado a mis oídos demasiados abusos que, aunque en un principio tengan trascendencia, caen en saco roto.

No sé si es porque somos demasiado buenos, o demasiado tontos quizá. Pero parece que tengamos la habilidad de olvidar. Y es que, ¿quién recuerda hoy en el día a día los abusos de los banqueros? ¿quién lucha contra los controladores? ¿quién protesta por los acuerdos de gobiernos democráticos con dictaduras? Nadie. Nos quejamos, hablamos y criticamos cuando es noticia. Limpiamos nuestra conciencia. Y, cuando nos pregunten, diremos: “Yo también hice lo que pude”. Pero nos ganaron, nos ganaron por no insistir y por olvidar.

Pero este relato va especialmente dedicado a los que han subido el precio del yen. Aprovechándose de la miseria y la necesidad engordan sus bolsillos. Subiéndolos a precios desorbitados están maximizando las ganancias de una moneda que, si bien fue fuerte, tiene un futuro incierto.

¡Felicidades! ¡No sois personas!