En Nuclearoids todo empieza con una explosión. Con esa primera explosión que has provocado debes conseguir que los nuclearoid de la pantalla colisionen entre sí para que exploten y cumplir el objetivo de cada nivel.

El juego no es ni nuevo, ni rompedor (bueno, quizás explosivo sí lo sea), ni nada especial que digamos. Es más, el juego tiene algún fallo, como la ausencia de un contador que nos diga cuantos nuclearoid de cada tipo hemos explotado para, en caso de fallar, saber cuán cerca (o lejos) hemos estado de pasarnos el nivel.
También le achacaría su falta de motivación, no hay ningún tipo de introducción que te diga por qué tienes que explotar los nuclearoid ni nadie que te felicite por hacerlo. Ni siquiera una bella damisela a la que impresionar con tus habilidades. NADA.

Pero, aun así y todo, el juego puede entretener… unos minutos. Y la ventaja clara es que los niveles se autogeneran (o tiene una enorme librería de niveles) y es muy difícil jugar dos veces la misma pantalla (aunque el nivel sea el mismo y por ello el objetivo también).
Jugar a Nuclearoids