Las reglas de Internet

Internet puede parecer un caótico y vasto territorio que ha crecido más allá de cualquier comprensión humana. Hace unos años ninguno nos imaginábamos Facebook y sus consecuencias. Los cambios desde sus inicios han sido drásticos y, a día de hoy, Internet apenas se asemeja a ese compendio de Webs cargadas de Gifs animados y Marquesinas desplazándose que conocí en mis inicios. Así pues, ¿quién puede entender lo que pasa en Internet hoy en día? Y, aún más, ¿quién puede siquiera plantearse predecir el comportamiento de la más amplia red de información de la historia?

Más allá del comportamiento del individuo en la red, existen unas reglas, leyes y/o máximas que determinan el comportamiento general de la sociedad digital. Curiosamente algunas de estas reglas llevan más de dos décadas vigentes y aún siguen siendo irrefutables. Pero, sin ninguna duda, la más importante de las reglas de Internet es la Regla 34:

Si existe, hay porno sobre ello.

Así es, amigos. Si algo existe, alguien habrá creado una versión porno que habrá colgado en Internet. Tenemos desde imágenes eróticas de Epi y Blas, vídeos de todas y cada una de las diferentes depravaciones sexuales posibles (desde tríos a bukkakes) o comics pornográficos de The Simpsons, Dragon Ball, Family Guy, Futurama… hasta sexo numérico.

Y probablemente estés pensando, querido lector, seguro que no existe porno de algo que se te ha ocurrido. Craso error, pues es entonces cuando entra en juego la Regla 35 de Internet:

Si no hay porno de algo, tienes la obligación moral de crearlo tú mismo.

Así que, si tu has sido de los que han tenido alguna ocurrencia, no te preocupes, que tienes tiempo de prepararlo mientras termino de relatar las reglas más importantes de la red.

Oto caso interesante es el de la Ley de la exclamación:

Cuantos más signos de exclamación contenga un correo electrónico (o cualquier otro mensaje en Internet), más posibilidades hay de que sea todo mentira.

Esta ley también es aplicable al exceso de letras mayúsculas. Pero, ciñéndonos al caso concreto de la ley, ¿quién no ha recibido nunca un mail en el que nos informaban de que
¡¡¡¡¡ Se va a cerrar el messenger !!!!!
¡¡¡¡¡ Envía un gritón de mails para evitarlo !!!!!?
Pues eso, que no hay quien se lo trague.

Otra norma a tener en cuenta, regla que podrá evitarnos más de un malentendido, es la Ley de Poe:

Si no hay un guiño o alguna otra demostración obvia de intención humorística, es imposible crear una parodia de fundamentalismo que ALGUIEN no pueda tomar equivocadamente por fundamentalismo de verdad.

Y es que, si alegamos algo como “Es absurdo pensar que Darwin pudiera haber acertado cuando claramente todo es obra de un diseño inteligente creado por el único y verdadero Dios. En definitiva, Darwin mentía.”, más nos vale añadir algo como “:P” al final del discurso para dejar claras nuestras intenciones irónicas. Por cierto, de esta regla surge el Corolario de Poe:

Es imposible que un acto de fundamentalismo no sea confundido por alguien con una parodia.

Y, por último, toca mencionar la Ley de Godwin:

A medida que una discusión online se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis, tiende a uno.

Y si no me creéis, buscad SGAE y Nazi juntos en Google, nada más y nada menos que 414.000 resultados. Y, aunque no son todas las leyes que uno debiera saber para navegar por Internet, sí son, por lo menos, algunas de las más importantes. Así que, lo vamos a dejar por esta vez, que esto se alarga más que la lista de judíos asesinados por los nazis… ¡mierda! ¡puta ley de Godwin!

3 thoughts on “Las reglas de Internet

  1. Ultimamente en las reuniones de la secta en Madrid se habla mucho de las reglas 34, 35 y 36 (parte de la culpa es mía, lo admito). Y sí, he buscado en Google Imágenes y salen mamellas dibujás.

  2. Fe de ratas: “He buscado SGAE nazis en Google Imágenes y salen mamellas dibujás”, que ha salido cortado en el mensaje anterior.

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