La Ley Sinde

Sinde-rechos para todos

La Ley Sinde parece el guión de una mala película de terror adolescente Made In Hollywood. Un grupo de adolescentes (internautas en nuestro caso) se divierte sin hacer daño a nadie y entonces aparece el malo (la Ley Sinde) quien, con algún pretexto absurdo (la vulneración de los derechos de autor), acosa y asesina a los adolescentes hasta que, estando todo perdido, el malo cae. Pero, cuando ya se había terminado todo y nos creíamos tranquilos, aparece una secuela (y ya se sabe que segundas partes nunca fueron buenas… con excepciones como Star Wars, Back to the future…). La Ley Sinde II: El pacto entre PP y PSOE se estrenara próximamente en su blog más cercano. Y, quien creía que los genios del terror eran los japoneses… que se prepare para gritar como nunca lo ha hecho antes. Pero vayamos por partes, como diría Jack el destripador.

Primero me gustaría plantear unas dudas respecto a esta ley. ¿Qué validez puede tener una ley hecha para “ayudar” a los autores españoles (música, cine…) que provoca la dimisión del presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia? ¿Qué beneficio aporta a la cultura una ley tan represiva? ¿Qué sentido tiene fabricar bandos opuestos (autores y delincuentes internautas) para luego regular sus interacciones? Y, por último, ¿está The Geeked One dentro de la ley?

Y, cómo no, también habremos de analizar la otra parte, la nuestra, la de los inhumanos delincuentes que pretenden acabar con la cultura y dominar el planeta internautas, blogueros y sí, los piratas.

Como ya decía antes, el presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, ha presentado su dimisión debido a la forma en la que se ha pactado la Ley Sinde y ha declarado que “lo mejor hubiera sido empezar de cero” y que “esta ley no es la solución”. Si esto lo hubiera hecho cualquier ser anónimo del planeta (yo mismo, por ejemplo) la repercusión habría sido, si no nula, escasa; al ser declaraciones de un personaje público ya toman una nueva dimensión. Pero, lo que a mí realmente me impresiona es que un autor de la importancia de Álex en España llegue al punto de dimitir por algo que, supuestamente, está hecho para su beneficio; lo que me hace plantearme que, en lugar de beneficios, esta ley suponga perjuicios para ellos. A día de hoy, la mayoría de las nuevas películas, cómics, libros, series, música… los conozco por Internet y, especialmente, por los blogs que sigo. Una Ley Sinde aplicada con rigor va a impedir que los internautas hablemos libremente de las obras y, por ello, muchas no llegarán nunca a mis oídos. Pero, claro, como ofrecer cultura por Internet es asesinarla…

Otro gran problema de esta ley es que muchos tenemos la impresión de que se han creado dos bandos y nos han metido en el de los malos. No soy un experto en relaciones sociales, pero juraría que si quiero algo de una persona, no empiezas la conversación diciéndole: ¡Tú, delincuente, vas a dejar de asesinar la cultura… o por lo menos de usarla si nosotros no sacamos beneficio alguno de ella! Además, creo que no es algo exclusivo de los delincuentes blogueros la idea generalizada de que, en la mayoría de los casos, no hacemos nada malo… lo que me lleva a la pregunta clave: ¿soy un delincuente? Pues mucho me temo que, si se acepta esta ley, seré un delincuente, como otros cientos de bloggers.

Para empezar, parece ser que no puedo colgar las habituales citas para el finde sin convertirme automáticamente en un delincuente. Cierto es que existe el derecho de cita, derecho que tiene tres puntos a cumplir para poder ampararse en ella: que esté ya divulgada, que se indique la fuente y que se persigan fines docentes o de investigación… así que, o juráis ante el juez que estáis aprendiendo con The Geeked One, o me veo entre rejas. Existe también el problema de las imágenes que (sí, lo confieso) muchas no son mías. Y es que si voy a hacer un artículo sobre un lugar en el que no he estado, un juego, un libro/comic o un grupo de música, muchas veces no tengo más remedio que usar imágenes de Internet (las cuales, a menos que el autor diga lo contrario, no están libres de derechos). Existe la posibilidad de pedir permiso al autor para su uso, lo cual es lo normal cuando se va a realizar algún proyecto importante. Pero en mi caso, que no tengo una gran infraestructura y, aun así, publico un artículo casi a diario, no tengo tiempo para andar buscando al autor (quien en muchos casos es imposible de encontrar) y esperar a que me dé un permiso, pues muy probablemente, para cuando lo consiga, la noticia ya estará anticuada.

Pero, entonces, ¿es necesaria una ley de esta índole? Hay que reconocer que la piratería supone un problema para industrias culturales como la música, el cine o los videojuegos. También hay que reconocer que mucha gente hace un uso abusivo de la piratería. Y, por supuesto, no hay que olvidar en NINGÚN momento al autor, quien ha creado un producto del que nosotros estamos disfrutando. Pero todo ello no quiere decir que la piratería sea mala. En mi opinión sería mas productivo enseñar que castigar. Y, ¿enseñar qué? Pues, enseñar una conciencia cultural a las personas, saber que el hecho de poder acceder a un producto gratuitamente no quiere decir que sólo puedas obtenerlo de ese modo. Si todos hiciéramos un uso moderado de la piratería aportaría más beneficios de los que se pueden imaginar. Y, ¿a qué se deben los beneficios de la piratería? Se deben a que la piratería promueve la expansión y distribución sin límites de la cultura. Pequeños grupos musicales que difícilmente podrían darse a conocer pueden encontrar caminos (voluntaria o involuntariamente) en la extensa red que es Internet y productos extranjeros que nadie se ha atrevido a distribuir llegan a nuestras casas gracias a los fans. Efectivamente, el autor no ha recibido ningún beneficio monetario por mis descargas, pero, el día que ese autor o esa serie saque un nuevo producto (sea otro disco, un concierto, merchandising…), es probable que yo lo compre, mientras que, si no hubiera descargado ese producto, seguramente no lo compraría, porque no lo conocería [argumento basado en hechos reales].

Y ya, como conclusión final, ¿ninguno de los responsables de esta ley se ha planteado la posibilidad de cambiar la industria cultural para que se amolde al mundo actual? Parece que es mejor cambiar el mundo para que la industria siga funcionando tal cual funcionaba en el pasado. Pero la evolución es necesaria y no se puede detener; ahora llegan tiempos modernos a los que tendremos que ajustarnos o morir.

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One Response to La Ley Sinde

  1. Pingback: Gala de los Goya 2011 | The Geeked One

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